Amanecer

Amanecer

jueves, 27 de diciembre de 2012

GRACIAS

En estos últimos días del año,
quiero agradecer una vez más a todas las personas
 que han estado presentes en mi trabajo:
 
A  los que habéis asistido a mis cursos, charlas y  clases;
 a  los que os habéis decidido
a ser acompañados por mí en terapia;
 a todos los que habéis leído y seguido mis publicaciones...
 
 Gracias por compartir tantos momentos
 de intensidad y  de comprensión.
Gracias por vuestra confianza y por vuestra apertura,
de la que tanto nos hemos beneficiado todos.
Gracias por la alegría de caminar juntos
explorando con pasión nuevos horizontes
que nos expanden la consciencia.
 
 Por cada momento en el que juntos hemos descubierto
 la belleza de lo simple y
 la calidez de compartir la vida.

 
¡Que cada día del año que comienza sea
un nuevo renacer para todos!

domingo, 16 de diciembre de 2012


ALIMENTARNOS EN PLENA CONSCIENCIA

  

Os invito a la CHARLA INFORMATIVA (y gratuita) que daré el próximo martes, día 18 de Diciembre  a las 19h30’
en Psicosalut, San Pedro de Alcántara.


Más allá de las dietas, la obsesión por la comida, la culpa, la ansiedad …

Hay otra manera de nutrirnos en la  que
amamos lo que comemos y comemos lo que amamos.


Un nuevo modo de concebir la nutrición que  está llamada a
cambiar nuestra vida desde dentro.

Con la práctica de Mindfulness como base,

vamos a aprender a comer desde la consciencia del momento presente,

liberando toda la carga mental, emocional, y física  que no necesitamos.




Alimentarnos en Plena consciencia:

Una dieta de amor para sanar desde dentro”

Curso-taller en Febrero
  

· Conectar con nuestra vida y amar los alimentos.

· Crear nuevos hábitos de nutrición para manejar nuestros impulsos adictivos.

· Permitirnos sentir, abrazar nuestras emociones.

· Soltar todo lo que nos pesa por dentro en torno a la alimentación: miedos, culpas, ansiedad, necesidad de control…

· Alimentar nuestra mente, con pensamientos nutritivos y felices.

· Explorar juntos nuestras verdaderas fuentes de nutrición.

· Sentirnos nutridos desde dentro.



Comenzaremos también en Enero una nueva edición del programa básico de Mindfulness del que tenéis información más abajo.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Charla informativa del taller

El próximo día 18 de Diciembre, a las 17h30', tendremos la charla informativa de nuestro próximo taller en Psicosalut, (San Pedro de Alcántara, Málaga)
  
Una dieta de amor para sanar desde dentro

Curso-taller basado en Mindfulness

jueves, 22 de noviembre de 2012

 La responsabilidad de nuestras emociones



Cuando tengo  una emoción difícil (ira, rabia, miedo, culpa) creo que sufro porque “él me ha hecho o dicho tal cosa” o porque “me ha sucedido eso”. Tendemos a responsabilizar al mundo externo de lo que sentimos. Sin embargo, el mundo externo, actúa  sólo como un desencadenante, un estímulo que despierta el dolor escondido en nosotros.


Nuestro mundo emocional no observado por la consciencia guarda mucho sufrimiento que no ha sido procesado. Los estímulos que provienen de los demás, del mundo, tocan esas heridas y reaccionamos automáticamente, creyendo que son esas personas o circunstancias los causantes de nuestro malestar.

“Él me ha hecho …” es el pensamiento con el que nuestra mente victimista provoca en nosotros  el sentimiento doloroso: “Me han ofendido, me pones nervioso..."
El mundo no nos hace nada. Hace…Suceden cosas…Y nuestra mente cree que le suceden a ella, que se le hacen cosas: se toma todo personalmente.

Ese pronombre “me” es el que marca la pérdida del poder en nuestras relaciones.

Igualmente cuando el sentimiento es agradable: “Tú me haces feliz”. Así surge el apego a lo que creemos nos salva y la dificultad para ser libres.
Asumir la responsabilidad de nuestra vida , de cada detalle de nuestra vida, es la pieza mágica que nos devuelve a lo real y nos instala en la verdadera paz.


domingo, 18 de noviembre de 2012

La infelicidad latente y el secreto de la felicidad


LA INFELICIDAD LATENTE

El ego crea separación y la separación crea sufrimiento. Por consiguiente, es obvio que el ego es patológico. Aparte de las formas más claras de negatividad como la ira, el odio y demás, hay otras más sutiles, las cuales son tan comunes que por lo general no se las reconoce por lo que son. Entre ellas se cuentan la impaciencia, la irritación, el nerviosismo, el hastío, etcétera. Esas formas de negatividad son la infelicidad latente, estado interior en el cual suelen permanecer muchas personas. Es necesario estar supremamente concientes y absolutamente presentes a fin de detectarlas. Siempre que lo hacemos así, tenemos un momento de despertar y se suspende la identificación con la mente.

El siguiente es uno de los estados negativos más comunes, el cual puede pasar desapercibido precisamente por ser tan común y normal. Seguramente usted estará familiarizado con él. ¡Suele usted experimentar una sensación de descontento que podría des­cribir como un resentimiento latente? Puede ser específico o ines­pecífico. Muchas personas pasan gran parte de sus vidas en ese estado. Se identifican hasta tal punto con él que no pueden tomar distancia para reconocerlo. Detrás de esa sensación hay ciertas creencias inconscientes, es decir, unos pensamientos. Sentimos esos pensamientos de la misma manera en que soñamos al dor­mir. En otras palabras, no sabemos que tenemos esos pensamien­tos, como tampoco el soñador sabe que sueña.

Los siguientes son algunos de los pensamientos inconscientes más comunes de los cuales se alimenta la sensación de desconten­to o de resentimiento latente. He eliminado el contenido de esos pensamientos para dejar solamente su estructura. De esa manera se aprecian más claramente. Siempre que haya infelicidad latente (o manifiesta) en su vida, vea cuáles de estos pensamientos son aplicables y proporcióneles contenido de acuerdo con su situación personal:

"Algo debe suceder en mi vida para que yo pueda alcanzar la paz (la felicidad, la realización, etcétera). Y resiento que no haya sucedido todavía. Quizás con mi resentimiento logre que suceda finalmente".

"Algo sucedió en el pasado que no debió suceder y lo resien­to. Si eso no hubiera sucedido, tendría paz ahora".

"Me está sucediendo algo que no debería sucederme y me está impidiendo tener paz".

Muchas veces, las creencias inconscientes apuntan a una perso­na, de manera que la palabra "suceder" se reemplaza por "hacer".

"Deberías hacer esto o aquello para que yo pueda tener paz. Y resiento que no lo hayas hecho. Quizás con mi resentimien­to logre que lo hagas".

"Algo que tú (o yo) hicimos, dijimos o dejamos de hacer en el pasado me está impidiendo tener paz".

"Lo que haces o no haces ahora me está impidiendo tener paz".



EL SECRETO DE LA FELICIDAD

Todas las citas anteriores son supuestos que no se han examinado y que confundimos con la realidad. Son historias creadas por el ego para convencernos de que no podemos estar en paz en el presente y tampoco ser nosotros mismos. Estar en paz y ser quie­nes somos es lo mismo. El ego dice: quizás en un futuro podré tener paz si tal o cual cosa sucede o si obtengo aquello o me convierto en lo de más allá. También dice: no podré estar en paz jamás a causa de algo que sucedió en el pasado. En general, todo el mundo cuenta la misma historia, "por qué no puedo tener paz ahora". El ego no sabe que nuestra única oportunidad para estar en paz es ahora. O quizás sí lo sabe pero teme que lo averigüemos. Después de todo, la paz representa la aniquilación del ego.

¿Cómo podemos alcanzar la paz ahora? Haciendo la paz con el momento presente. El momento presente es el campo en el cual transcurre el juego de la vida. No puede jugarse en ningún otro lugar. Una vez hecha la paz con el momento presente, podemos ver lo que sucede, lo que podemos hacer o lo que optamos por hacer, o más bien, lo que la vida hace a través de nosotros. Hay cuatro palabras en las cuales se encierra el secreto del arte de vivir, el secreto del éxito y la felicidad: uno con la vida. Ser uno con la vida significa ser Uno con el Ahora. Entonces nos damos cuenta de que no vivimos la vida, sino que ésta nos vive. La vida es la bailarina y nosotros somos la danza.

Al ego le encanta estar resentido con la realidad. ¿Qué es la realidad? Cualquier cosa que es. Buda la denominó tatata, el tal o cual de la vida, es decir, nada más que el tal o cual de este momento. Oponerse a ese tal o cual es una de las principales carac­terísticas del ego. Esa oposición crea la negatividad de la cual se alimenta el ego, la infelicidad que tanto le gusta. De esta manera sufrimos y hacemos sufrir a los demás sin siquiera saberlo, sin darnos cuenta de que estamos creando el infierno en la tierra. Crear sufrimiento sin reconocerlo es la esencia de la vida inconsciente y es estar completamente bajo el control del ego. La incapacidad del ego para reconocerse y ver lo que hace es verdaderamente aterradora e increíble. El ego hace exactamente lo que condena en los demás y ni siquiera se da cuenta. Cuando se lo señala, recurre a la negación, la ira, los argumentos y las justificaciones que distorsionan los hechos. Y todo el mundo lo hace, las personas, las empresas y los gobiernos. Cuando todo lo demás falla, el ego recurre a los gritos y hasta a la violencia física. ¡Que manden al ejército! Es entonces cuando reconocemos la sabiduría de las palabras de Jesús en la cruz: "Perdónalos porque no saben lo que hacen".

Para poner fin a la desgracia que se ha cernido sobre la con­dición humana durante miles de años, debemos comenzar con nosotros mismos y asumir la responsabilidad por nuestro estado interior en todo momento. Eso significa que debe ser ahora mismo. Pregúntese si hay negatividad en su interior en este mismo momento. Entonces preste atención a sus pensamientos y tam­bién a sus emociones. Esté alerta a esa infelicidad latente a la cual me referí anteriormente, en cualquiera de sus formas: desconten­to, nerviosismo, hastío, etcétera. Esté alerta a los pensamientos que aparentemente justifican o explican esa infelicidad pero que en realidad son los causantes de la misma. Tan pronto como tome conciencia de un estado negativo en su interior no piense que ha fallado. Significa que ha tenido éxito. Mientras no hay esa conciencia, prevalece la identificación con los estados interiores, y esa identificación es el ego. Con la conciencia se suspende la identi­ficación con los pensamientos, las emociones y las reacciones. Este estado no debe confundirse con la negación. Al reconocerse los pensamientos, las emociones y las reacciones, se suspende automáticamente esa identificación. Entonces cambia nuestro sen­tido de lo que somos, nuestra sensación de ser: antes éramos pensamientos, emociones y reacciones; ahora somos conciencia, la Presencia consciente que observa esos estados.

"Un día me liberaré del ego". ¿Quién habla? El ego. Liberarse del ego realmente no representa un gran esfuerzo. Lo único que se necesita es tomar conciencia de los pensamientos y las emocio­nes en el mismo momento en el que suceden. No se trata realmente de "hacer", sino de "ver". En ese sentido, es cierto que no hay nada que podamos hacer para liberarnos del ego. Cuando se produce el cambio de pasar de pensar a observar, entra a operar en nuestras vidas una inteligencia muy superior a la astucia del ego. Las emociones y hasta los pensamientos se despersonalizan a través de la conciencia. Reconocemos su naturaleza impersonal. Dejan de estar cargados del "yo". Son solamente emociones y pensamientos humanos. Toda la historia personal, la cual no es más que un cuento, un paquete de pensamientos y emociones, pasa a ocupar un lugar secundario y deja de ocupar el primer lugar en la conciencia. Deja de ser la base de nuestro sentido de identidad. Pasamos a ser la luz de la Presencia, la conciencia profunda que antecede a los pensamientos y las emociones.




Advaita Entrevistas: Jeff Foster - La Aceptación Profunda

Advaita Entrevistas: Jeff Foster - La Aceptación Profunda

jueves, 8 de noviembre de 2012

Nueva Jornada de Puertas Abiertas en Psicosalut

El próximo domingo, día 11, Psicosalut abre sus puertas para ofrecer todo su programa de actividades gratuítas.
Entre ellas, una charla sobre Mindfulness: la práctica de la Atención Plena, a las 13h.
"Conectar con la vida para experimentar la paz"  es el título del programa que vengo ofreciendo desde hace tiempo en diversos lugares y que nos entrena para vivir en el momento presente soltando todo lo que perturba la simple experiencia de lo real.
Os dejo el programa más abajo.



"Todo lo que necesitas hacer es aceptar plenamente este momento.
Entonces podrás sentirte cómodo aquí y ahora,
 y a gusto contigo mismo."
(Eckhart Tolle)
Para experimentar esta aceptación profunda, necesitamos un entrenamiento, una práctica consistente que disuelva nuestro condicionamiento ´que tiende a escaparse del presente.
Esto es lo que la Atención Plena (Mindfulness) puede ayudarnos a incorporar en nuestras vidas.

martes, 6 de noviembre de 2012

Cuarta sesión del programa Mindfulness: "Conectar con la vida, experimentar la paz"

ATENCIÓN PLENA A NUESTRO MUNDO MENTAL:
La raíz del sufrimiento


"La mayor parte de nuestro sufrimiento mental
proviene de lo fuertemente que nos aferramos a nuestras creencias "
(Jack Kornfield )




Cada uno de nosotros participa a su modo particular de ese programa mental de conflicto y separación que nos hace sufrir : el ego.

La mente disfuncional o egoica, a través de sus patrones de temor, culpabilidad, ataque, duda, autoexigencia, victimismo, prisa…desencadena es nosotros estados de sufrimiento y ansiedad.

Durante muchos años hemos escuchado estos pensamientos y sufrido emocionalmente con ellos. Al haber creído en su veracidad, es difícil distanciarnos y observarlos simplemente.


En este taller, además de profundizar en la observación atenta,vamos a cuestionar nuestros pensamientos de forma radical a través de un sistema muy eficaz.

Aprenderemos también a elaborar respuestas inmediatas que nos permitan manejarlos en la vida diaria.
 
 
Sábado, 10 de Noviembre.
Centro Psicosalut,
San Pedro de Alcántara

sábado, 3 de noviembre de 2012

Ese lugar...

“Ese lugar donde no queremos estar (el sentirnos mal, inadecuados, ridículos, no queridos, no mirados, avergonzados) es el lugar donde nunca aprendimos a estar, porque nadie nos enseñó.

Creemos que la única salida es reaccionar (culpar, huir de nosotros mismos). Y porque venimos haciendo lo mismo durante muchos años, hay "lugares" nuestros que han quedado abandonados. Sobre todo, el gran lugar que alberga la desconexión de nuestro ser: allí sólo hay un agujero. Y nos contamos historias sobre lo peligroso que es volver a ese lugar; nos imaginamos que hay una gran oscuridad allá, un agujero negro en el que podríamos desaparecer.

La gran paradoja es: lo que hay en ese lugar es falta de presencia; por eso tenemos que aprender a estar presentes allí.

Vamos a curarnos a nosotros mismos en ese lugar. Si podemos estar presentes en ese dolor, en esa tristeza, en esa vergüenza..., en ese lugar donde no habíamos permanecido, allí precisamente podremos comenzar a encontrar nuestra base, nuestro asiento, nuestro ser”.


jueves, 1 de noviembre de 2012

Conectar con nuestro cuerpo



Práctica

 Cuando no nos conectamos con lo que pasa en el cuerpo, al segundo siguiente comenzamos a intelectualizar nuestra experiencia, lo cual nos puede traer mucho sufrimiento. Por ejemplo, en un momento podemos reconocer que sentimos ansiedad. Si no nos detenemos a sentir esta ansiedad en el cuerpo, empezamos a pensar, por ejemplo, que las cosas no están funcionando bien, que no estamos donde queremos estar, que las cosas deberían ser distintas, que nunca nadie nos ha dado lo que necesitamos, que nuestra vida es insuficiente y que por lo tanto las cosas no tienen sentido.

Esta misma secuencia de pensamientos perpetúa la sensación corporal de ansiedad que lo gatilló en un principio. Pero si en cambio reconocemos que sentimos ansiedad, y en lugar de darle rienda suelta al pensamiento, nos detenemos a sentir cómo se siente la ansiedad en el cuerpo, tal vez reconozcamos sensaciones tales como calor en las piernas, movimiento en el estómago, presión en la cabeza, o lo que sea que sintamos.

La sensación no es el pensamiento de que "la vida no tiene sentido". La sensación es una sensación, que por su naturaleza aparece y desaparece, inevitablemente. Como dice el profesor de meditación S.N. Goenka, "no hay picazón que dure una eternidad". Entonces, lo que antes nos podría haber tomado un par de horas o incluso días de actividad y malestar mental, ahora nos toma el tiempo en que la sensación dure. Incluso si la sensación de ansiedad continúa estando con nosotros por un largo tiempo, sabemos que es sólo una sensación, y no una realidad absoluta. 
Durante esta semana la invitación es a estar en el cuerpo, dentro del cuerpo, e intentar sentirlo desde ese espacio y no desde una idea mental de lo que es. Cuando vayas caminando, siente las sensaciones de tu cuerpo al caminar. Cuando estés confundido/a, siente lo que tu cuerpo siente en lugar de involucrarte inmediatamente con la serie de pensamientos que en ese momento te sobrepasan y no te llevan a ningún lugar. Cuando sientas tristeza, siente las sensaciones de tu tristeza en el cuerpo. Cuando sientas un deseo por comer en exceso, agredir a alguien, hablar mal de otra persona, siente cómo son esas sensaciones en el cuerpo. En lugar de reaccionar inmediatamente, focalízate en el cuerpo. ¿Qué está sucediendo en este nivel?

 Intenta darle un espacio consciente a este nivel de tu experiencia, en lo que sea que estés haciendo. Si por ejemplo estás en una situación social, incluso si no es apropiado expresar lo que realmente te sucede en el cuerpo, dale un espacio en silencio, observa las sensaciones y deja que naturalmente se vayan. No hay sensaciones correctas ni sensaciones incorrectas. Sea cual sea la sensación que surja en tu cuerpo, observa cómo aparece y cómo naturalmente se va, sin emitir juicio, sin tratar de encontrar una explicación inmediata de por qué sientes lo que sientes. Confía en que no existe ninguna experiencia que dure para siempre. Que toda sensación, por muy desagradable o agradable que sea, desaparecerá en algún momento. Practica la paciencia. Si sientes algo desagradable, tu lucha contra ello no te ayudará a que se vaya más rápido, sino que todo lo contrario. Si sientes algo placentero, tu apego por que se quede y tu miedo porque deje de existir tampoco te ayudará a que eso suceda, y te impedirá disfrutarlo.

Red Mindfulness (www.redmindfulness.org)
 

viernes, 26 de octubre de 2012

La abundancia


 “La abundancia no es algo que encontramos,
sino algo con lo que conectamos”.
(Wayne Dyer)
 
 

 Expandir e intensificar nuestra consciencia del momento presente nos permite descubrir la extraordinaria riqueza que  habita en cada detalle de nuestra existencia.
 Poco a poco, se nos desvelan infinitos matices que permanecían ocultos y que despiertan en nosotros una nueva consciencia plena y abundante.





jueves, 25 de octubre de 2012

No-hacer

ACOMPASARNOS CON LA VIDA

"Wu-wei, que literalmente significa no forzar (las cosas), significa no actuar en contra de la naturaleza, sino nadar con la corriente, navegar con el viento, fluir con la caída de las olas o agacharnos, inclinarnos, si fuese necesario. (...) De esta forma, wu-wei debería ser entendido en primer lugar como una forma de inteligencia, la inteligencia de ser conscientes de los principios, estructuras y tendencias de la actividad humana y de los fenómenos naturales, de tal modo que tengamos que utilizar la cantidad mínima de energía cada vez que nos relacionemos con ellos".
Alan Watts.


"El no-hacer significa soltarlo todo. Significa, por sobre todas las cosas, observar y dejar que los pensamientos pasen en la medida en que emergen y se desvanecen. Significa dejarnos ser".
 Jon Kabat-Zinn

Reflexión
Muchas de las tradiciones contemplativas nos hablan del "no hacer" como una actitud desde la cual estar presentes cada día, desde donde nos podemos conectar con la plenitud y la simpleza de respirar y estar vivos. Es posible entender la atención plena o el estar presentes como el cultivo del "estar" o el "ser", más que del "hacer". Sin embargo, esta idea puede resultar un poco confusa cuando la tomamos literalmente. Hay una sutil y a la vez gran diferencia entre el "no hacer" literal y el "no hacer" entendido en su forma más sutil y profunda. En el primer caso podemos caer en un extremo nihilismo, perdiéndonos de la maravillosa posibilidad humana de crear, concretar, ir y transformar. En el segundo caso, el no hacer es una actitud que surge cuando nos sintonizamos con nuestra experiencia presente, a través de lo cual tenemos la capacidad de elegir qué hacer, y luego hacerlo desde una actitud plenamente consciente.



Estamos sumergidos en una dinámica cultural y social que pone la productividad al centro de nuestras vidas, donde el hacer se transforma en sinónimo de vivir o existir. Y de alguna manera es inevitable estar haciendo algo en cada momento, el punto es desde dónde y cómo lo hacemos. Es posible que muchos de nosotros podamos identificar un particular estado de ansiedad y apuro desde el cual a veces hacemos las cosas. En el plano más cotidiano, cuando nuestra agenda está rebalsada de actividades que hacer en el día, entramos en una relación de tensión con el tiempo, como si estuviéramos corriendo contra él. Cada actividad se transforma en una plataforma para pensar en la siguiente, como si hubiese algo dentro que quisiera salirse del cuerpo y abalanzarse sobre un proyecto que está tres kilómetros más allá de lo que estamos haciendo ahora. En un espacio más íntimo, podemos relacionarnos con nosotros mismos desde esta manera apurada, estando siempre inquietos y disconformes con aquello que somos ahora, sintiendo en el cuerpo esa fuerza que se apresura hacia lo que algún día seremos. Desde este espacio es muy fácil entrar en un diálogo impaciente y crítico con nosotros mismos, diálogo que no sólo no nos lleva a donde queremos ir, sino que también nos priva de la posibilidad de presenciar y acompañar el ritmo natural con que las cosas y los procesos que vivimos se despliegan.


Si tomamos conciencia de los constantes latidos del corazón que permiten que la sangre circule por el resto del cuerpo, de la espontaneidad con que la respiración simplemente ocurre, o el ritmo estable y persistente con el que crece un árbol, es posible que nos percatemos de la forma misteriosa e inteligente que la naturaleza tiene de hacer las cosas. Si observamos profundamente, podríamos encontrar muchas diferencias entre estos ritmos y la manera en que nosotros solemos hacer lo que hacemos. Nos damos cuenta de que por más que nuestra limitada voluntad se esfuerce por ver resultados inmediatos o llegar al otro lado del océano de un salto, las cosas avanzan a un ritmo que está sutilmente más allá de nuestro alcance. Nuestro intento por apurar los procesos, forzar los aprendizajes, estrujar el tiempo como si fuera una cosa, son simples juegos de la mente en los que nos ocupamos mientras el crecimiento concreto, el aprendizaje efectivo está sucediendo en el subterráneo corazón de nuestra propia naturaleza.

 En este sentido el no hacer tiene que ver con entrar en resonancia con ese ritmo que muchas veces subyace a las capas agitadas de nuestra mente ocupada, conectándonos con reverencia frente a esa inteligencia natural desde la cual las cosas realmente suceden. Entender que por más que intentemos forzar las ramas de un árbol para que crezca más rápido y dé mejor sombra, el crecimiento del árbol está regido por una fuerza que es más amplia que nuestro esfuerzo. El no hacer, no es dejar de hacer, sino que es estar presentes en la actividad en la que nos encontremos. Es no forzar y por lo tanto no esforzarnos más allá de nuestros límites y ritmos naturales; es conocer cuáles son esos límites y ritmos propios, respetarlos y no juzgarnos por no poder ir más rápido, por no haberlo hecho mejor o por no haber aprendido lo suficiente.


Cuando recordamos estar presentes en lo que sea que estemos haciendo, mágicamente descansamos, aún cuando continuamos haciendo lo mismo. Despejamos la actividad de esa energía ansiosa, preocupada y obstinada por empujarnos siempre hacia adelante, y nos alineamos con el movimiento presente de lo que ahora está sucediendo. En este momento es posible que sintamos que hacemos las cosas desde una sensación de no esfuerzo, en la medida en que nos alineamos con el movimiento orgánico con el que se desenvuelven las cosas. Nuestra acción pasa a estar al servicio de ese ritmo, en lugar de tratar de apurarlo o ir en contra de él.


La confianza es una cualidad fundamental que nos puede servir de aliada cuando cultivamos este no hacer a través de la atención plena. En términos absolutos, la confianza de que aún cuando nos sentemos durante todo el día a mirar el cielo, a "hacer nada", hay una infinidad de procesos que están ocurriendo. Que no necesitamos pasar a la modalidad de "ahora estoy haciendo algo" para que las cosas ocurran. Que la evolución, la interconexión, el movimiento, la transformación, están aquí mismo, estemos en la actitud que estemos. Que en realidad nuestra acción no tiene por qué ser demasiado complicada, y que en la medida en que somos parte de un flujo mucho más grande de existencia, nuestro hacer puede consistir en una intervención mucho más simple y liviana, como la del hombre que recoge una flor del suelo y la deja sobre la mesa, o la del artista que sabe que sólo un par de líneas son capaces de dibujar el universo entero.

Práctica

 Durante esta semana te invitamos a estar especialmente atento/a a tu experiencia mientras haces algo. ¿Cuáles son las sensaciones que surgen en tu cuerpo mientras estás en medio de una actividad? ¿Qué emociones predominan? ¿Cuáles son los pensamientos? La idea es que cada vez que te des cuenta de que estás en una actitud innecesariamente apurada, y reconozcas esa ansiedad y tensión que se producen en el cuerpo a partir de ello, vuelvas a tu respiración y sientas la completitud de ese momento. Tal vez ahora mismo estás leyendo esta pausa de manera "abalanzada", pensando en lo que harás después. Si tomas conciencia de este momento, es posible que descubras un ritmo más silencioso, más profundo, más orgánico en el acto de leer, caminar, trabajar, estudiar, ir de compras o conversar. Intenta encontrar ese ritmo cuando estás con otras personas. Abre espacios de silencio en medio del flujo activo de tu día, y permite que se devele un ritmo más calmo con el que se están desplegando las cosas. Tal vez te des cuenta de que mucho del apuro o urgencia no hace realmente ninguna diferencia para que las cosas se hagan más rápido o más eficientemente, sino que todo lo contrario.

También te invitamos a estar atento/a a la sensación de carencia, insuficiencia e incomodidad respecto al momento presente, y respecto a lo que eres ahora. ¿Hay algún juicio hacia el estado presente de las cosas? ¿Hay algún pensamiento de "cuando obtenga esto, cuando aprenda esto otro, cuando me jubile" seré realmente feliz? En el momento que sea que identifiques esta emoción, sensación o pensamiento en tu experiencia, vuelve amablemente al momento presente e intenta observarlo de la manera más amplia posible, en toda su diversidad, complejidad y vastedad. Tal vez esa sensación de insuficiencia provenga del hecho de que sólo te estás focalizando en un sólo aspecto de tu vida ("no tengo pareja", "no consigo trabajo", etc.), y que ampliando tu perspectiva ("tengo el privilegio de entrar en contacto con mi cuerpo a través de la atención y la conciencia"), puedes reconectarte con un sentimiento de plenitud y abundancia que no está en ningún otro lugar más que ahora.

Recuerda que el no hacer no significa dejar de hacer. Que el estar y aceptar el momento presente no significa entrar en una especie de inercia en donde las cosas no tienen que cambiar. Las cosas no sólo cambian inevitablemente, sino que hay muchas veces que se requiere de un gran esfuerzo y un acto de determinación de nuestra parte para generar cambios necesarios. El no hacer es acompasarnos con el ritmo compasivo y orgánico que está en cada uno de nosotros.

Red Mindfulness
www.redmindfulness.org

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Curso-taller en San Pedro de Alcántara


CONECTAR CON LA VIDA, EXPERIMENTAR LA PAZ

PROGRAMA MINDFULNESS - OCHO SESIONES
MINDFULNESS es la consciencia clara que surge cuando deliberadamente nos damos cuenta de lo que está ocurriendo en el momento presente, prestándole toda nuestra atención. Con esta energía, nos abrimos a la experiencia sin juzgarla, participamos de ella totalmente.

 

Al mismo tiempo, aprendemos a enfocar la atención hacia nosotros, en vez de dispersarla reaccionando automáticamente. Con ello, aún sin pretenderlo, a menudo saboreamos estados de profunda relajación y bienestar, por el simple hecho de abrirnos a lo que es real aquí y ahora.

Ello permite que, desde la serenidad, se revelen formas más creativas y lúcidas de encarar nuestros problemas . E incluso, que por sí mismos, muchas veces se disuelvan.

 

Los métodos que se utilizan están profundamente arraigados en nuestro cuerpo, pues sólo desde él podemos acceder a la experiencia inmediata de cada instante. Practicándolos, la energía de la consciencia plena aumenta en nosotros, permitiéndonos un mayor bienestar y una actitud serena y libre ante la vida. Nos hacemos “amigos del AHORA”. Aprendemos a vivir en el presente.

¿Qué podemos aprender y practicar?

 Se trata de un entrenamiento sistemático de la Atención en cada área de nuestra vida.

A lo largo de estos talleres  entraremos en contacto con sencillos métodos que nos permiten:

-Adquirir habilidades de autocuidado y bienestar

-Superar el estrés y la ansiedad.

- Comprender y manejar nuestras emociones. Querernos y escucharnos más.

-Comprender las causas mentales de nuestro sufrimiento y liberarnos de patrones dañinos.

-Aprender a comunicarnos y a relacionarnos desde el corazón, en la consciencia del Ahora

-Comprender y liberarnos de adicciones

-Mejorar nuestro trabajo y relaciones.

Aprender, en suma, a vivir en el presente, apreciando la vida y experimentando PAZ.

 

 

 

 

PROGRAMA DEL CURSO-TALLER

En cada sesión profundizamos y practicamos sobre un tema específico, sobre el que seguimos trabajando durante la semana en nuestra vida cotidiana.


1. Comprender el estrés y aprender a manejarlo.
Tener tiempo para todo.
Métodos básicos de Mindfulness    

2. -Comprender y Manejar la ansiedad
    -Alimentarnos con consciencia plena: Una forma diferente de nutrirnos.

3. Autocuidado emocional. Aprender a conectar con nuestro sufrimiento

 4. Atención Plena a nuestro mundo mental. La raíz del sufrimiento.

5. Relaciones sanas y conscientes.


6. Comunicar desde el corazón. Atención Plena en la comunicación.


7. Reaccionar y responder: Comprender las adicciones.


8. Atención Plena en el trabajo y en la vida cotidiana.

 

 

 


CALENDARIO DEL CURSO-TALLER

Para optimizar el aprovechamiento del taller, vamos a realizarlo en varias semanas seguidas, exceptuando una  (en el puente de Noviembre)

Tanto el segundo día como el último constarán de dos sesiones. Es decir, una sesión de mañana y otra de tarde, de cara a vivir al menos dos veces la experiencia de una jornada completa de Atención Plena.

En suma, por tanto, serán seis días de encuentro, de los que os dejo información más detallada a continuación:

 

-Día 20 de Octubre, sábado: Primera sesión. De 11h a 14h.

-Día 27 de octubre, sábado: Segunda sesión: de 11h a 14h  
  y   Tercera sesión: de 16h a 19h

-Día 10 de Noviembre, sábado: Cuarta sesión: de 11h a 14h

-Día 17 de Noviembre, sábado: Quinta sesión: de 11h a 14h

-Día 24 de Noviembre, sábado: Sexta sesión: de 11h a 14h

-Día 1 de Diciembre, sábado: Séptima sesión; de 11h a 14h  y 
 Octava sesión: de 16h a 19h

 

LUGAR

Centro PSICOSALUT, Calle Palangre 18

San Pedro de Alcántara

 

Información


Psicosalut:
649424602 - 952927961
 

Dora Gil: 646804379- 9952888916